Fuente original del estudio (en inglés): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26876141/
Estudios anteriores han informado de asimetrías sorprendentes en el uso de las fosas nasales por parte de los perros durante el olfateo de diferentes estímulos emotivos. Por primera vez, se demuestra que esta asimetría también se manifiesta durante el olfateo de olores humanos y caninos recogidos durante diferentes acontecimientos emocionales.
Los resultados mostraron que durante el olfateo de olores conespecíficos recogidos durante una situación estresante (por ejemplo, una situación de «aislamiento» en la que un perro estaba aislado de su dueño en un entorno desconocido) los perros utilizaban sistemáticamente su fosa nasal derecha (hemisferio derecho).
Por otro lado, los perros utilizaron sistemáticamente la fosa nasal izquierda para olfatear olores humanos recogidos durante situaciones de miedo (películas que provocan emociones) y estrés físico, lo que sugiere la activación predominante del hemisferio izquierdo.
El sesgo opuesto mostrado en el uso de las fosas nasales durante el olfateo de olores caninos frente a los humanos sugiere que las quimoseñales comunican señales emocionales conespecíficas y heteroespecíficas utilizando vías sensoriales diferentes.